Qué revisar en una climatización comercial antes del verano
La revisión previa a la temporada de calor en tiendas, oficinas y naves: qué comprobar, en qué orden y por qué hacerlo en primavera sale más barato que en agosto.
En climatización comercial, las averías no se reparten por igual a lo largo del año: se concentran en los primeros días de calor de verdad. Es el momento en que los equipos pasan de estar parados a trabajar a plena carga, y en que aparece todo lo que se fue degradando durante el invierno.
También es el peor momento para que ocurra. La disponibilidad de repuestos se resiente, el servicio técnico está saturado y una tienda sin climatización en agosto no es una incidencia técnica: es una pérdida de ventas.
La revisión previa a la temporada existe precisamente para eso: para que el fallo aparezca en primavera, con la instalación parada y margen para resolverlo.
Por dónde empezar
Filtros y baterías. Un filtro saturado reduce el caudal de aire y hace caer el rendimiento antes de que nadie note que hace calor. Las baterías del evaporador y del condensador acumulan polvo y grasa durante los meses de parada, y en cubiertas expuestas la acumulación es mucho mayor de lo que parece desde abajo.
Presiones y carga de refrigerante. Una instalación que terminó el verano anterior justa de carga llega a este en peores condiciones. Comprobar presiones y subenfriamiento con la instalación en régimen permite detectar la fuga antes de que deje la tienda sin frío el primer sábado de calor.
Drenajes y bandejas de condensados. Es la causa más habitual de daños que no son técnicos: el agua que no evacua acaba en el falso techo, en el género o en la sala de ventas. Una bandeja con suciedad acumulada y un sifón seco se resuelven en minutos en primavera.
Ventiladores y correas. Ruidos, vibraciones y holguras en los apoyos son avisos previos a una rotura. Un ventilador que se para con 38 °C en la calle deja el equipo entero fuera de servicio.
Regulación y consignas. Muchas instalaciones arrastran consignas puestas hace años para resolver un problema puntual y que nadie ha vuelto a tocar. Revisar consignas, horarios y modos de funcionamiento no cuesta material y suele ser lo que más se nota en la factura.
Free-cooling, si el equipo lo tiene. Las compuertas de aire exterior bloqueadas o con los actuadores averiados son frecuentes, y el equipo sigue funcionando sin que nadie lo advierta: simplemente deja de aprovechar el aire exterior cuando podría hacerlo, y climatiza con compresor lo que podría resolver ventilando.
Lo que exige la normativa, aparte
Las instalaciones térmicas tienen obligaciones de mantenimiento y de registro propias según el RITE, y las que cuentan con equipos susceptibles de proliferación de legionela tienen además su propio régimen de revisiones y de documentación. No son recomendaciones: son obligaciones del titular de la instalación, y su cumplimiento hay que poder acreditarlo.
La revisión de temporada es un buen momento para comprobar que el registro de mantenimiento está al día y que las operaciones realizadas están documentadas.
El cálculo que casi nadie rehace
Si un local ha cambiado de distribución, ha ampliado la zona de ventas, ha añadido iluminación o equipos, o ha cambiado el aforo habitual, la carga térmica de hoy no es la del proyecto. Antes de asumir que el equipo «se ha quedado corto», conviene comprobar cuánta potencia pide realmente el local: a veces la respuesta es que sobra equipo y falta regulación.
Nuestra calculadora de potencia frigorífica da una estimación en unos minutos a partir de las dimensiones, el uso y el nivel de aislamiento del local.
¿Quiere dejar la instalación revisada antes de la próxima temporada? Consulte nuestros planes de mantenimiento o escríbanos para concertar una visita.