Cuándo hay que limpiar un circuito frigorífico (y qué pasa si no se hace)
Quemado de motor, humedad, acidez o aceite acumulado: las situaciones en que un circuito frigorífico necesita limpieza y qué consecuencias tiene aplazarla.
Cuando un compresor se quema, la reacción habitual es sustituirlo y volver a arrancar. El compresor nuevo funciona, la cámara recupera temperatura y el problema parece resuelto. Meses después, el compresor nuevo falla igual que el anterior.
Lo que ha ocurrido es que el circuito seguía sucio. El quemado deja dentro de la instalación ácidos, carbonilla y aceite degradado que el compresor nuevo se encuentra desde el primer arranque, y que lo llevan al mismo final.
Cuatro situaciones en las que el circuito necesita limpieza
Después de un quemado de motor. Es el caso más claro. La descomposición del aceite genera ácidos que atacan los aislamientos del bobinado del compresor de sustitución. Cambiar el filtro deshidratador ayuda, pero no retira lo que ya está repartido por las tuberías, el evaporador y el condensador.
Cuando hay humedad en el circuito. Entra en una reparación mal cerrada, en un vacío insuficiente o por una fuga en la parte de baja presión. Con el refrigerante forma ácidos y, en la válvula de expansión, puede llegar a congelar y bloquear el paso.
Cuando el aceite no vuelve al compresor. En instalaciones con tiradas largas, saltos de altura o velocidades mal calculadas, el aceite se queda por el camino. Aísla las superficies de intercambio, empeora el rendimiento y deja al compresor trabajando con menos lubricación de la que necesita.
Antes de un cambio de refrigerante. Al sustituir un refrigerante por otro suele cambiar también el tipo de aceite, y los restos del anterior no siempre son compatibles con el nuevo. Un circuito limpio es la condición de partida para que la reconversión funcione.
Qué se consigue con la limpieza
Retirar del circuito el aceite degradado, la humedad, los ácidos y los residuos sólidos tiene tres efectos medibles:
- El compresor de sustitución dura lo que tiene que durar. Es la diferencia entre una reparación y una reparación repetida.
- Se recupera la capacidad de intercambio. Las superficies limpias vuelven a transmitir calor como el día que se instalaron, y eso se nota en el consumo.
- Se evita tener que sustituir la instalación. Una limpieza cuesta una fracción de lo que cuesta renovar un circuito, y en muchos casos es la alternativa real a hacerlo.
Cómo lo hacemos
En Acoval trabajamos con el sistema Fri3oilsystem desde 2005. Es un procedimiento de limpieza que actúa sobre el circuito completo —tuberías, evaporador, condensador y elementos de regulación— sin emisiones a la atmósfera: el producto de limpieza y los residuos se recuperan en el propio equipo en lugar de liberarse.
La instalación no se desmonta, y la intervención se programa de forma que la parada sea la mínima posible, algo determinante cuando hay género dentro de la cámara.
Puede consultar el detalle del servicio en la página de limpieza de circuitos frigoríficos.
Una señal que conviene no dejar pasar
Si en una misma instalación se ha sustituido más de un compresor en pocos años, el problema casi nunca está en el compresor. Antes de montar el siguiente, merece la pena analizar el aceite y comprobar la acidez del circuito: es una comprobación rápida que decide si la reparación va a durar.
¿Ha tenido un quemado o sustituciones repetidas de compresor? Consúltenos y valoramos el estado real del circuito antes de volver a montar.